Queremos dedicar unas líneas a hablar sobre la búsqueda y recogida de información.
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Como todos sabemos vivimos en el momento de la historia en el que más acceso tenemos a la información pero también a la desinformación.
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También conocemos la facilidad con la que cualquier persona puede publicar (un ejemplo claro es este post).
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Y a todo ello, tenemos que sumar la existencia de una herramienta muy potente que prácticamente todos utilizamos diariamente: la Inteligencia Artificial (IA). Muchas veces no porque queramos usarla sino porque cuando hacemos una pregunta a cualquier buscador de Internet ahí está ella en primer lugar ofreciéndonos una respuesta integrada, rápida y fácil de comprender. ¡Qué más se puede pedir!
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Esta mañana se me ha ocurrido preguntar a una de ellas: «¿Qué es Yoga Iyengar?». Y su respuesta ha sido esta: «es un estilo de yoga que se enfoca en la precisión, alineación y control del cuerpo en cada postura (asanas). Fue desarrollado por el maestro indio B. K. S. Iyengar, uno de los profesores de yoga más influyentes del siglo XX». Y continuaba con lo siguiente: «se cuida mucho la postura correcta del cuerpo para evitar lesiones y obtener más beneficios; se usan soportes como bloques, cinturones, mantas o sillas, que ayudan a adaptar las posturas a cualquier persona; las posturas se mantienen durante más tiempo para trabajar fuerza, flexibilidad y concentración; es ideal tanto para principiantes como para personas con limitaciones físicas». Y al final remataba con «está especialmente indicado si estás empezando en el yoga, si tienes lesiones o necesitas rehabilitación y si prefieres una práctica más lenta y detallada».
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Ante esta respuesta, me he reído y he pensado: ¡¿Qué hago practicando esta metodología desde hace 20 años?!
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Y se me ha ocurrido preguntar de nuevo, pero de forma distinta. Le he pedido que me explicara ¿Cómo definía su práctica B.K.S. Iyengar?. Y la respuesta fue: » B.K.S. Iyengar describía su método no como “otro tipo” de yoga separado, sino como una forma rigurosa de practicar el yoga clásico mediante alineación, conciencia y transformación interior» y continuaba explicando: «Algunas ideas centrales con las que definía su enseñanza son: ‘La alineación del cuerpo es la alineación de la mente, del yo y de la inteligencia.’ Para Iyengar, las posturas no eran solo ejercicio físico. Las veía como una vía para desarrollar: atención plena, disciplina, equilibrio emocional y una conexión profunda entre cuerpo, respiración y mente. También insistía mucho en que el cuerpo debía trabajar con precisión, la respiración debía ser consciente y la práctica debía llevar al practicante desde lo externo (el cuerpo) hacia lo interno (la mente y la conciencia). Una formulación muy asociada a su enfoque es: ‘Meditación en acción’. Porque en Yoga Iyengar cada ajuste de una postura exige observación y presencia mental continua. En su libro más conocido, Light on Yoga, plantea que el yoga es un camino integral: las asanas son una puerta hacia estados más profundos de estabilidad mental y autoconocimiento».
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Pensé… ¡Espera! Que esto es otra cosa, esto es más parecido a lo que yo siento como practicante. Pero… ¿no decía en este caso nada de los soportes? Sí: «Además, él defendía que el yoga debía ser ‘accesible para todos, independientemente de edad o condición física’, de ahí el uso sistemático de soportes y adaptaciones». Es decir, los soportes aparecen no con la intención de que estén presentes siempre.
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Como síntesis final, la IA dijo: «Iyengar definía su yoga como una práctica de precisión técnica, sensibilidad corporal, inteligencia aplicada al movimiento y búsqueda espiritual a través de la experiencia directa del cuerpo y la respiración».
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Como podréis comprobar, la misma fuente de información nos ha dado dos respuestas distintas en función de cómo hemos formulado la pregunta sobre qué es el método Iyengar.
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Me gustaría saber de dónde ha recogido y sintetizado la información que le ha servido para dar la primera respuesta ya que se me ocurren varias opciones:
-o de fuentes de practicantes que solo han rozado la práctica del método de forma superficial.
-o incluso de profesores que no están transmitiendo con fidelidad el método.
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Sea como sea, esa información está ahí. El problema es nuestro que, en muchas ocasiones nos lo creemos sin indagar, sin consultar más fuentes, sin acudir como en este caso a la raíz, a la fuente.
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Así que ¿por qué no recurrir a la fuente? Incluso preguntando a la IA directamente por su práctica y su enseñanza, nos ha ofrecido una respuesta más acorde con lo que podemos leer en sus libros. ¡Imaginad si recurrimos a ellos, las sorpresas que nos encontraremos!
¿Cómo será mi clase de yoga prenatal?
El embarazo es una etapa asombrosa llena de cambios constantes. Durante las aproximadamente 40 semanas que dura el embarazo, ya que hay bebés que deciden nacer antes y otros después, la mujer va a ver cómo su cuerpo evoluciona y se transforma, no sólo a nivel físico, sino también a nivel mental y emocional. A lo largo de estas semanas se agudiza la intuición y estamos más atentas a nuestras sensaciones. Si estás embarazada, la práctica de yoga prenatal te puede ayudar a ser más consciente de estos cambios y a preparar el cuerpo durante el embarazo y el parto. Con este artículo, queremos hacerte llegar más información sobre cómo será tu clase de yoga prenatal en Centro Mushin.
En la Escuela de Yoga Mushin estructuramos las clases de yoga prenatal de forma que al inicio de las sesiones hacemos una primera toma de contacto con el momento presente y con cómo nos encontramos. Después despertamos el cuerpo con estiramientos suaves y movimientos fluidos que lo van a preparar para las diferentes posturas (siempre adaptadas al embarazo y que persiguen un objetivo claro: alargar la espalda, fortalecer las piernas, etc.). Hacia el final de la clase se preparan posturas más restauradoras, que nos llevarán progresivamente a la calma y a la relajación final.
El movimiento, por tanto, es uno de los grandes protagonistas de la clase y va a proporcionarnos hidratación articular y fortaleza muscular, con posturas fluidas, respetuosas y amables con el cuerpo. En definitiva, se trata de lograr movernos de un modo consciente y desde una base sólida que nos proporcione la estabilidad que necesitamos, facilitando que la columna se alargue, creando espacios para el bebé y dejando que el vientre “flote” y se relaje.
La respiración adquiere una importancia máxima en la clase, ya que sin alterarla ni modificarla, dejaremos que salga de manera natural. La respiración y el movimiento se acompañan para crear un estado corporal de libertad, en el que notaremos cómo cada vez es más fácil movernos y cómo eso nos lleva al momento presente. Cuando la respiración fluye en libertad, el cuerpo también se mueve en libertad.
Además de asana, movimiento y respiración, la clase de yoga es un momento de conexión con una misma y con el bebé, conexión en cada trabajo de asana y en cada momento de relajación. El embarazo está repleto de emociones (alegría, miedo, sorpresa, nerviosismo, etc.) y es en esos momentos de intimidad con una misma, en los que puedes acercarte más a esas emociones, a entenderlas y a aceptarlas como parte del proceso. El instinto para maternar está ahí, en cada célula de nuestro cuerpo, todas lo poseemos de manera natural y sólo hay que dejar que salga y vivirlo.
Pero si hay algo que, en lo personal, valoro más de estas clases es, sin duda, el contacto con otras mujeres que están en tu mismo momento, sintiendo cosas similares y experimentando multitud de sensaciones, a las que a veces ni se les puede poner nombre. Ese primer contacto, puede ser el comienzo de una red de mujeres, que puede extenderse al postparto y a la crianza.
Las clases de yoga prenatal serán un espacio para compartir, aprender y disfrutar.
Tanto si has practicado yoga, como si no, las clases específicas de yoga prenatal o yoga para el embarazo pueden resultarte muy útiles para llevar un embarazo más saludable y sentirte más autónoma en el momento del parto.
Firmado: Ángeles Bravo, profesora especializada en Yoga para la mujer, embarazo, parto y postparto.

