Yoga prenatal: yoga durante el embarazo

Utthita parsvakonasana con silla

En Centro Mushin contamos con clases de yoga especialmente diseñadas para las mujeres que están embarazadas. Los horarios van modificándose en función del número de aistentes.

En estos momentos, contamos con clases los Jueves a las 11.30 horas y estamos pendiente de abrir grupo los miércoles a las 17 horas.

¿Cómo serán mis clases de yoga prenatal?

En la Escuela de Yoga Mushin estructuramos las clases de yoga prenatal de forma que al inicio de las sesiones hacemos una primera toma de contacto con el momento presente y con cómo nos encontramos. Después despertamos el cuerpo con estiramientos suaves y movimientos fluidos que lo van a preparar para las diferentes posturas (siempre adaptadas al embarazo y que persiguen un objetivo claro: alargar la espalda, fortalecer las piernas, etc.). Hacia el final de la clase se preparan posturas más restauradoras, que nos llevarán progresivamente a la calma y a la relajación final.

Si quieres conocer más sobre qué te encontrarás en nuestras clases, puedes consultar esta entrada del Blog.

Beneficios de la práctica de yoga durante el embarazo

La práctica de yoga durante los meses de embarazo adquiere una gran relevancia por ser una etapa de grandes cambios físicos y emocionales. Nos va a brindar un momento de pausa para conectar con nosotras y con las emociones que sintamos en ese momento.

Ese sería uno de los grandes beneficios del yoga: conectar con nosotras y con nuestras emociones, pero hay muchos más.

Sentir la respiración. Respirar no es sólo inspirar y espirar. Es observar lo que hace nuestro cuerpo cuando respiramos y qué partes del cuerpo se mueven con ella, dirigiendo ese “ver hacia dentro”, hacia nuestro bebé, que se mece con ella, siempre en continuo movimiento, siempre mecido/a por la respiración de su madre. Esa atención hacia la respiración (y sobre todo a la espiración con sonidos, bostezos o suspiros)  va a ser fundamental para relajar el diafragma, el vientre y la garganta que son el centro de la práctica y, en general, nos ayudará a soltar todo el cuerpo en las posturas pasivas y en la relajación.   

Crear espacios. Si alguna vez has visto fotos de cómo se desplazan y/o comprimen los órganos a medida que el útero crece, entenderás el por qué damos tanta importancia en clase a crear espacios a través de los estiramientos y la conciencia corporal. Órganos como el hígado, el estómago, la vejiga o los pulmones se ven privados del espacio que tenían antes, por eso muchas embarazadas tienen molestias digestivas, ganas constantes de orinar o falta de aire al caminar. Otros órganos se colocan donde pueden como los intestinos o los ovarios que se van hacia la espalda. La práctica de yoga te ayudará a crear esos espacios tan necesarios y a comprender lo que pasa en tu cuerpo a medida que el bebé crece.

Alineamiento corporal. El correcto alineamiento del cuerpo te va a ayudar a tener una buena salud postural y a adaptarte a los cambios de tu centro de gravedad más rápido, logrando así una mayor estabilidad. Además, se fortalecerá suavemente el suelo pélvico que puede perder tonicidad por el peso del bebé y por el parto.

Estiramiento y fortalecimiento muscular. Los movimientos fluidos y dinámicos van a hacer que el cuerpo se libere de tensiones, se hidraten las articulaciones y se fortalezca la musculatura ayudando a disminuir las molestias generadas por el crecimiento del útero. En los movimientos dinámicos y también en los estáticos dirigiremos nuestra atención a la respiración y a cómo se mueve el cuerpo con ella. Esto cobra mucha relevancia en los estiramientos en estático, por ejemplo, donde notaremos que en determinadas posturas, la respiración puede realizar pequeños estiramientos que van a ser muy beneficiosos para la salud de la mujer y también para comprender el movimiento en sí y las partes del cuerpo implicadas.

Durante todo el trabajo de asana se buscarán aquellas posturas que beneficien a cada embarazada de manera individualizada, dependiendo del trimestre en el que se encuentre y de las posibles molestias que pueda tener (reflujo, nauseas, dolor en la parte baja de la espalda, etc.).

Mejora de la circulación sanguínea y la acumulación de líquidos. Hacia el final de la clase se realizarán posturas pasivas, en las que dejamos que el cuerpo se relaje sobre la esterilla y subiremos las piernas a la pared o a un soporte para que se descongestionen y se favorezca el retorno venoso.

Calma mental y reducción del estrés. La práctica de asana debe ir acompañada de momentos de quietud en las posturas y de conexión con nuestras sensaciones. Sentirnos nos lleva al momento presente y nos muestra lo que somos y todo lo que está conectado en nosotras. Para poder sentir esa conexión, para vernos y reconocernos, necesitamos parar, y esa parada me va a facilitar que el cuerpo se relaje, primero en lo superficial y poco a poco en lo más profundo.

Mejora del sueño. El estado de movimiento y calma que se desarrolla en una clase de yoga nos va a beneficiar también a la hora de conciliar el sueño y de encontrar la postura ideal para descansar. Muchos de los movimientos y asanas se podrán trasladar al momento de ir a descansar.

Memoria corporal. A través de la práctica continuada adoptaremos buenas posturas corporales que van a grabarse en la memoria celular y nos van a ayudar en todo el proceso de embarazo, en el momento del parto y en el postparto. Estos son algunos de los beneficios que nos brinda el yoga para el embarazo. Todo lo aprendido en las clases de prenatal se podrá poner en práctica en cualquier momento y etapa de nuestra vida, ya que es una práctica fluida y respetuosa que busca el movimiento y la conexión con la respiración sin agotar al cuerpo.  Buscamos, por tanto, que la mujer pueda interiorizar la práctica y comprenderla, para luego poder realizarla en casa de manera segura (mejor una práctica de 15 minutos todos los días que una de hora y media una vez a la semana) y quizás para muchas, sea el principio de una vida unida a esta maravillosa disciplina como es el yoga.


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